Wednesday, December 27, 2006

El tres por ciento


Juan Francisco Martín Seco
Estrella Digital. España, marzo del 2005.


Envolverse en una bandera como mecanismo de defensa venía siendo hasta ahora privativo de los movimientos nacionalistas. Cualquier ataque a CiU o al PNV se interpretaba como una ofensa a Cataluña o al País Vasco. Pujol fue uno de los primeros en utilizar tal subterfugio en el caso de Banca Catalana, y ahora su discípulo Mas no ha dudado en emplearlo de nuevo ante la imputación de que su formación política estaba implicada en el cobro de comisiones por obras públicas. Pero en Cataluña parece que todos son nacionalistas, porque también Maragall pone a la institución como escudo en una querella que sólo va contra su persona. No veo yo por qué los presidentes de las Comunidades Autónomas no van a tener que responder ante los tribunales como cualquier ciudadano. Para irresponsable, penalmente se entiende, ya tenemos bastante con el coronado.

Lo cierto es que tal vicio se ha debido de generalizar, señal de lo útil que resulta practicarlo, porque en Madrid (donde no somos, creo yo, demasiado nacionalistas) Esperanza Aguirre también utiliza como escudo a la institución y cuando Eurostat descubre el pufo de Mitra -difícilmente se puede aceptar que su endeudamiento no es endeudamiento de la Comunidad- lo interpreta como manía persecutoria de Zapatero a la villa y corte. La generalización se ha hecho tan amplia que ha trascendido los límites de lo político para adentrarse en el sector privado, y llegar a espacios tan prosaicos como el financiero. Allí también se sacan las banderas a pasear y las imputaciones a Francisco González se consideran imputaciones al BBVA, y cuando procesan al señor Botín parece que es al BSCH al que procesan. El beneficio más inmediato de tal hipóstasis es la de utilizar los inmensos medios de las instituciones para defender a sus gestores.

Pero si algo enseña “el tres por ciento” es que tanto en el sector público como en el sector privado los intereses de los gestores no se identifican con los de las instituciones que presiden y que los mecanismos a disposición de los presidentes, bien sean de una Comunidad o de una multinacional, para obtener beneficios propios a costa de la entidad que presiden son múltiples y variados. El riesgo siempre persiste, pero será tanto menor cuanto más reglados estén los procedimientos y más estrictos sean los mecanismos de control. Al unísono de la ideología neoliberal se ha ido generando una mentalidad en la Administración que, con la excusa de la eficacia, ha despreciado todos estos instrumentos considerándolos retardatarios y colocando como ideal y espejo el modo de gestionar -se dice- de la iniciativa privada. El resultado no puede ser otro que aumentar las posibilidades de corrupción. Cataluña ha sido siempre pionera en eso de desdeñar los procedimientos administrativos y de adoptar métodos privados de gestión.

Las señales de alarma han sonado a menudo en el sector de la construcción, bien sea en la recalificación del suelo, bien en la obra pública. Y es que es mucho el dinero que se maneja y bastante elevado el grado de discrecionalidad de que se goza a la hora de decidir. Todos los alcaldes tienen vocación de arquitectos. Las obras públicas se multiplican, y uno no sabe muy bien si se hacen porque se necesitan o porque hay que dar de comer a los constructores; eso sí, previo pago de las correspondientes comisiones. Las zanjas se abren y se cierran en una serie sin fin. Los scalextrics se ponen y se quitan. Y curiosamente la única partida que sale bien librada en la cruzada que ha emprendido el neoliberalismo económico contra el gasto público es la de las inversiones en ladrillos.

Las alarmas han sonado con frecuencia, pero siempre se han tapado bajo un manto de complicidad y silencio. Se dice que en Cataluña era de todos conocido, pero nadie lo ha denunciado nunca. Se cubrían mutuamente y, sobre todo, se salvaguardaba la institución. Esto quizás explique la indignación de los convergentes. Este presidente es un insensato, en un momento de calentamiento se ha cargado las reglas del juego, la legislatura, que ha dicho Mas. Ha puesto en crisis el chiringuito. Con lo bien que les iba echando después la culpa de su deuda al Estado central.

Posted by isisdiosa99 at 07:27:52 | Permalink | No Comments »

El tres por ciento no existió
LLUÍS FOIX  | 25/05/2005 - 20:10 horas
Hay que aceptar como válidas las conclusiones de la comisión del Carmel que provocaron una grave crisis en el gobierno tripartito. La investigación reparte las culpas del hundimiento de edificios que afectaron a unos mil vecinos entre las empresas, el actual gobierno y el anterior. No se ha podido acreditar el cobro de comisiones por adjudicar obras y se recomienda la eliminación de las donaciones anónimas a los partidos políticos.

Políticamente no ocurrió nada grave. Las responsabilidades por el hundimiento del túnel de maniobras del Carmel recaen sobre el ex director de Puertos y Transportes, Jordi Julià, y el ex presidente de GISA, Ramon Serra, ambos cesados en plena crisis a pesar de que el conseller Nadal, responsable político de las obras de la Generalitat, declaró que pagaban justos por pecadores.

Entendimos que los dos ceses eran una consecuencia de la presión de la opinión pública en espera de que se descubrieran responsabilidades de más alto rango político. No ha sido así y posiblemente no se habría cesado a nadie si no hubiera existido la presión para poner en bandeja con urgencia a dos responsables de las obras.

No alcanzo a entender la magnitud de la crisis de hace tres meses. A juzgar por las conclusiones de la comisión hay que admitir que el president Maragall se precipitó al lanzar sobre la cara de Artur Mas que su partido tenía un problema y que ese problema se llamaba tres por ciento.

¿Una tormenta en un vaso de agua? ¿Una crisis virtual? ¿Una ocultación de datos para que la responsabilidad quede diluida entre muchos y que no se pueda pedir cuentas a nadie? Las casas se hundieron, dice el informe, por la falta de estudios geológicos y por la impericia de las empresas que no garantizaron la seguridad de las obras.

No pretendo pedir responsabilidades políticas a nadie si la comisión que ha trabajado a lo largo de dos meses no las ha encontrado. Lo que no entiendo es la magnitud de la crisis que deterioró la imagen del tripartito. El presidente de la comisión, Joan Boada, ha mostrado su satisfacción por las conclusiones que “colman las demandas de información” de los ciudadanos. Ha precisado el señor Boada que las comisiones de investigación “sirven de mucho”.

Las conclusiones han sido aprobadas por todos los socios del tripartito. El representante de CiU sanciona el 95 por ciento de las conclusiones, exceptuando las de la donaciones anónimas a los partidos. El Partido Popular ha votado en contra en su totalidad precisando que se “trata de una tomadura de pelo” y acusando al resto de formaciones de firmar un “pacto para taparse las vergüenzas”.

Es la percepción que puede tener buena parte de la ciudadanía que no acaba de entender que la gran crisis del tres por ciento acabe en unas conclusiones en las que nadie sale damnificado. No sé cuál ha sido la actitud del Partido Popular en los trabajos de la comisión. Pero que los tres socios del tripartito hayan tildado al PP de frívolo, de demagogia y de boicot a la comisión no lo va a entender la gente.

Si el tres por ciento no existió, en qué consistió la crisis. Si interpreto bien las conclusiones fue una colosal metedura de pata del president Maragall. Habría que decirlo.

Picudo rojoMiguel ServetHerejesMapas antiguosTeosofiaTeoria liberacionLeonardo BoffVolcan SantoriniAvarisMasaru EmotoMircea EliadeAgotesEl tres por cientoDama AzulLa anorexia

Posted by isisdiosa99 at 07:26:49 | Permalink | No Comments »